No-libros

En enero del 2011, me hice la firme promesa de escribir una no-reseña de cada libro que leyera completo durante el año. Esa promesa se ha extendido durante los años siguientes y sospecho que lo seguiré haciendo.

A pesar de tener una lista de libros leídos por mí que esperan pacientemente su turno para ser no-reseñados, en septiembre de 2016 me dejé seducir por una idea que hacía más una año y medio me había propuesto mi asesora literaria y mannager de vida.

—¿Por qué no haces no-reseñas de otra cosa que no sean libros? —creo recordar que dijo.

Aunque parezca mentira, le contesté que no sabía cómo hacerlo… ¿exactamente qué sería eso que no-reseñaría?

—Pues, cualquier cosa que no sea un libro —me respondió con una mirada incrédula ante mi falta de sentido común.

Esa respuesta no fue suficiente, tuve que recurrir al diccionario para poner en palabras la definición de libro. Así era diferente el asunto, pues a partir de esa consulta pude establecer que un no-libro es todo aquello que no es “una obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar un volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte”.

Como usted es más perspicaz que yo, entenderá la diferencia sin problema; así que lo invito a que, como yo, abra su mente y expanda sus horizontes leyendo las no-reseñas de no-libros que publicaré en esta sección.

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