Respuestas de mi sabio padre para María

Escribí Respuestas para María y se la regalé a mi papá por su cumpleaños. El la leyó, la releyó y me pidió que esperara unos días para publicarla, puesto que había cometido incontables errores ortográficos y que él me haría una revisión gratuita.

Confieso que no esperé, la publiqué y usted la leyó… pero ayer recibí un correo electrónico con el asunto “CORRECCIÓN DE TEXTO GRATUITA” y el siguiente mensaje:

QUERIDA HIJA
TE ENVÍO LA VERSIÓN 13 CORREGIDA DE LA NO RESEÑA
YA SE PUEDE PUBLICAR

A continuación comparto con usted la versión 13 corregida por mi padre:

Respuestas para María
Espero un hermanito
Marianne Vilcoq

“Se tarda un montón en tener un hermano, ¿no?”.
Marianne Vilcoq, Espero un hermanito

María, la que espera un hermanito, está impaciente. Creo que se pregunta de dónde vienen los hermanos, no solo mientras vio que el abdomen de su mamá crecía y crecía como si se hubiese puesto un oso de peluche bajo el vestido, también ahora que el nuevo integrante de la familia está más grandecito, habla y hace todo lo que hace un hermanito común y corriente.
Marianne Vilcoq y la mamá de María no le han contado nada al respecto. Ambas se dedicaron a exponer ante los ojos, primero tensos y luego perplejos de María, la “barrigota” en la que su mamá esperó a su segundo hijo, ¡como si esa fuera la única manera de tener un hermano! Como ninguna le dijo de dónde vienen estos seres extraños, yo voy a hacerlo:
María, no sé si todos los casos son iguales, pero yo te voy a contar cómo aparecí yo y de dónde salió mi hermana, tal vez estas historias te den algunas pistas sobre la tuya. Si te parece que algo no encaja o es inverosímil, no me preguntes a mí sino a mi papá, que es quien sabe la mía, o a mi mamá, la que sabe muy bien la de mi hermana.

5
La cigüeña que debía llevarme desde París hasta Cuchulandia, una tribu legendaria de la que solo sé por lo que conoce mi papá y cuyo único portal de acceso se abre cuando la cigüeña que lleva un nuevo Cuchú pasa por “el Triángulo de los Bermudas y bajo condiciones especiales, cambia la longitud de onda del espacio, deformando su vibración y solo así se puede reconocer su existencia”, tomado del testimonio de mi sabio padre.
El itinerario no se cumplió. La cigüeña presentó un “problema por la turbulencia” (lo sé, las cigüeñas no tienen problemas con la turbulencia, pero mi papá sabe que sí y nadie dudará de lo contrario), así que la cigüeña tuvo que hacer un aterrizaje forzoso en la clínica en la que estaba a punto de empezar la cesárea de mi mamá, y por eso no nací en Cuchulandia, donde creo que no existe ninguna de las cosas que me gustan; aunque a veces imagino cómo sería mi vida si esa turbulencia no se hubiera presentado: viviría donde todos son como yo y mis opiniones sobre la vida y el mundo serían más parecidas a la de los demás, por lo menos eso dice mi papá cuando menciono alguna de mis ideas “geniales”, como él las llama.
Mi hermana también quiere visitar el lugar de donde viene, y el de ella sí está en el mapa: se llama Popayán y, según mi mamá, allá todas las casas son blancas (es cierto, lo comprobé en Internet). Ella dice que viajó con mi papá allá para buscarme una nueva hermanita (que me enseñara a ser más Cuchú para que ellos pudieran entenderme, supongo yo); pero ella se quedó con los crespos hechos, porque mi verdadera hermana, que siempre ha sido muy decidida y autoritaria, le hizo entender a mis papás que YO ella era la mejor opción para la familia Giraldo Mejía. Y, como siempre, mi hermana tenía razón.
Me despido, María, espero que estas historias resuelvan las dudas que creo que tienes.
Att: Clara, a la que le llegó una hermana
Fé de erratas ….. no hay erratas

21 de septiembre

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