Respuestas para María

Espero un hermanito
Marianne Vilcoq

1

“Se tarda un montón en tener un hermano, ¿no?”.
Marianne Vilcoq, Espero un hermanito

María, la que espera un hermanito, está impaciente. Creo que se pregunta de dónde vienen los hermanos, no solo mientras vio que el abdomen de su mamá crecía y crecía como si se hubiese puesto un oso de peluche bajo el vestido, también ahora que el nuevo integrante de la familia está más grandecito, habla y hace todo lo que hace un hermanito común y corriente.

Marianne Vilcoq y la mamá de María no le han contado nada al respecto. Ambas se dedicaron a exponer ante los ojos, primero tensos y luego perplejos de María, la “barrigota” en la que su mamá esperó a su segundo hijo, ¡como si esa fuera la única manera de tener un hermano! Como ninguna le dijo de dónde vienen estos seres extraños, yo voy a hacerlo:

María, no sé si todos los casos son iguales, pero yo te voy a contar cómo aparecí yo y de dónde salió mi hermana, tal vez estas historias te den algunas pistas sobre la tuya. Si te parece que algo no encaja o es inverosímil, no me preguntes a mí sino a mi papá, que fue quien me contó la mía, o a mi mamá, la que sabe muy bien la de mi hermana.

La cigüeña que debía llevarme desde París hasta Cuchulandia, una tribu secreta de la que solo sé por lo que me ha contado mi papá y cuyo único portal de acceso se abre cuando la cigüeña que lleva un nuevo cuchú pasa por “el Triángulo de los Bermudas, bajo condiciones especiales, cambia la longitud de onda del espacio, deformando su vibración y solo así se puede sentir la existencia de Cuchulandia”, según el testimonio de mi sabio padre.

El itinerario no se cumplió. La cigüeña presentó un “problema de turbinas” (lo sé, las cigüeñas no tienen turbinas, pero mi papá cree que sí y nadie lo convencerá de lo contrario), así que la cigüeña tuvo que hacer un aterrizaje forzoso en la clínica en la que estaba a punto de empezar la cesárea de mi mamá, y gracias a eso no nací en Cuchulandia, donde no existe ninguna de las cosas que me gustan; aunque a veces imagino cómo sería mi vida si esa turbina no hubiera fallado: viviría donde todos son como yo y mis opiniones sobre la vida y el mundo serían más parecidas a la de los demás, por lo menos eso dice mi papá cuando menciono alguna de mis ideas “cuchués”, como él las llama.

Mi hermana también quiere visitar el lugar de donde viene, y el de ella sí está en el mapa: se llama Popayán y, según mi mamá, allá todas las casas son blancas (es cierto, lo comprobé en Internet). Ella dice que viajó con mi papá allá para buscarme una nueva hermanita (que me enseñara a no ser tan cuchú para que ellos pudieran entenderme, supongo yo); pero ella se quedó con los crespos hechos, porque mi verdadera hermana, que siempre ha sido muy decidida y autoritaria, le hizo entender a mis papás que ella era la mejor opción para la familia Giraldo Mejía. Y, como siempre, mi hermana tenía razón.

Me despido, María, espero que estas historias resuelvan las dudas que creo que tienes.

Att: Clara, a la que le llegó una hermana

21 de septiembre

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s