Bailo con Anahatha

Mi burro enfermo
Tradición popular

ekare-gerald-espinoza-mi-burro-enfermo

“A mi burro, a mi burro/le duele el corazón;
el médico le ha puesto/jarabe de limón”.
Mi burro enfermo

Después de seis semanas sin usar brassiere, mis senos sintieron la necesidad de verse más redondos y, como ya no me dolía llevarlo puesto todo el día, me decidí por uno muy cómodo con el cual logré el efecto deseado. No estuve en una fiesta de camisetas mojadas, ni pretendía difundir un mensaje de igualdad a la manera de las feministas de los setentas, sencillamente me dolían los pezones, la aureola, el contorno del busto y, sobretodo, el lugar donde se aloja el Anahatha, o chacra corazón.

No es la primera vez que siento dolores misteriosos; como el burro de esta historia, viví mi etapa hipocondriaca y después, me di cuenta que el dolor que tenía adentro requería de psicoterapia. Probé varias psicólogas con el mismo nombre, un psiquiatra malgeniado y una tercera opción: una mujer que nació con el don de percibir los colores del aura humana y que podría sanar la mía con jarabe de limón.

Asistí adictivamente a su consultorio una vez por semana durante un poco más de dos años. Durante una de las primeras sesiones, en las cuales ella solo había escuchado mi llanto desbocado, me enseñó que además de los órganos que conocí en mis clases de biología, los seres humanos tenemos siete chacras con funciones específicas y colores distintivos. En la mayoría de individuos, uno de esos chacras era el dominante y a eso se debía el color de su aura. “¿De qué color es la mía?” “Tú eres múltiple, un niño arcoíris, eres especial”, contestó y me explicó con detalle que yo era responsable de los grandes problemas del mundo y, para solucionarlos, debía armonizar mis chacras, pues todos debían dominar al mismo tiempo. “Tu quinto chacra, el corazón, es el que está fallando. Está débil, cargado con la energía pesadísima de otros, por el bien de la humanidad, tienes que repararlo”. A punta de agua, más agua, masajes, piedras calientes, llanto, sueño y expulsión de mi basura emocional por medio de la verborrea, esta mujer prometió que mi Anahatha iría sanando.

¡Mentira! Mi mirada de burro enfermo solo desaparecía para volver con más fuerza y mi quinto chacra se negaba a soportar la carga de todos, solo por ser el niño arcoíris que cambiaría el mundo; así que, con un dedito en el mundo de la terapia alternativa conocí otros terapeutas y muchas herramientas ejecutadas por otras personas, que sí saben de lo que están hablando. Descubrí la sanación a través de la danza y que los dolores localizados son señales de que mi cuerpo intenta decirme algo.

Ya no bailo tan seguido y no estoy en estrecho contacto con ese mundo, pero aprendí muchas cosas de mí, sé lo que me está pasando, cosa que (sospecho) no le pasa a este burro, presionado por otros a estar sano. Así que si algún día me lo encuentro por la calle, le contaré mi experiencia quizá, harto de gorritas negras y agüitas con anís, se anime a probar esto.

17 de julio

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s