Siete

¡Es un libro!

Lane Smith

Es un libro; Lane Smith;

“¿Dónde está tu ratón”.

Lane Smith, ¡Es un libro!

 

El fin de una era implica el comienzo de otra, así que para ser consecuente con mi última no-reseña, los grandes cambios empezarán ya mismo. Antes de que se devane los sesos tratando de descifrar en qué consisten dichos cambios, se lo diré: a partir de ahora, escribiré las no-reseñas en un computador de escritorio que dos personas que me quieren mucho me regalaron porque ya no lo necesitan, pues para ellos estos días también son el fin de una era.

Usted se preguntará, con algo de decepción, por qué le pongo tanta tiza a este asunto, el de escribir en este nuevo computador, si, simplemente, ¡es de escritorio!, pero es que usted no se ha dado cuenta que como ¡es de escritorio!: 1) no puedo escribir acostada bajo las cobijas; 2) no puedo elegir una banda sonora para escribir porque no he comprado los parlantes; 3) no puedo escribir sin borrar, porque aún no me he acostumbrado a la nueva ubicaci{on de las tildes; 4) no puedo escribir en la ducha, ni frente al espejo; 5) no tengo comedor porque éste ha sido destinado a sostener la pantalla, el teclado y el ratón. 6) no pienso en algo diferente a “¿hace cuánto no lavo los platos?” porque este lindo computador de comedor solo me permite una vista frontal a los platos sucios y, si opto por clavar los ojos en el teclado, el olor de los restos de comida atentan contra mi concentración; y 7) no voy a escribir sobre el pertinente homenaje que Lane Smith le hace a los libros impresos, porque estoy enredada con tanto cable y ya no sé si me siento como Mono, Ratón o Asno.

Unas veces me inclino por Asno, dada su incapacidad de adaptación; otras por Mono, fiel al olor a libro viejo (nuevo, en este caso); y otras, por Ratón. ¡Mentira! Ratón es solo un ratón. Contrario a todos los pronósticos, este cambio de perspectiva me ha despertado la curiosidad de compartir con Mono algo más que el fetichismo por los libros de papel así que: 7) voy a permitir que usted vaya a una biblioteca/librería y descubra si es como Mono, Ratón o Asno por sus propios medios; 6) lavaré los platos antes de empezar a escribir, esto involucra, así usted no lo crea, un cambio significativo en mi horario y el replanteamiento de lo que me gusta, me toca o me interesa y por eso 5) cumpliré con un deber que tenía bastante descuidado, para que, de paso, quien me había prometido un mueble que me tiene reservado hace tanto, lo adapte de modo que el computador de comedor desde el que ahora escribo sea, de nuevo, un computador de escritorio; 4) colgaré mi espejo y mi tablero pues, retomaré la bonita costumbre que caracterizaba mi escritura de escribir en/sobre ellos y mantendré un marcador acrílico en la ducha y en las ventanas, solo por si acaso; 3) ser{e fiel a m{i misma, ¿desde cu{ando me ha preocupado tanto eso de “borrar”?; 2) este silencio forzado generó una escritura fluida de esta no-reseña o lista de propósitos de fin de año y 1) eso sí lo voy a extrañar, de verdad, pero un cojín en mis pies y otro en la silla, así como la idea de que esta nueva posición podría ser la preparación para usar una máquina de escribir más acorde a mi reino, me sirven de consuelo.

25 de diciembre

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