Ojos en la espalda

¿Quién come a quien?

Aleksandra y Daniel Mizielińska

quién come a quién

“No hay muchos animales capaces de comerse a un erizo”.

Aleksandra y Daniel Miezielińska, ¿Quién come a quien?

Pippa Bacca, vestida de novia, hacía autostop por las carreteras europeas. Desde Estambul, Pippa viajó sola, hasta Turquía: su última parada. Llevaba un mensaje, más que de amor, de confianza. Pippa Bacca confiaba en las buenas intensiones de las personas que la llevaban, y las invitaba a confiar en los demás. Un buen día, el 31 de marzo, Murat Karatas se pasó de confianzudo: detuvo su carro, ella se subió y al día siguiente alguien encontró el cuerpo de Pippa con claras señales de estrangulamiento y violación.

Clara, vestida de cualquier manera, un día decidió que le gustaba quitarse la ropa en público. Buscó una organización de nudistas en Bogotá, les escribió un correo electrónico y ellos la invitaron a una de sus sesiones rumba aeróbica. Llegó sola. Llevaba un mensaje, más que de comodidad ante su cuerpo desnudo, de confianza. Clara confía en las buenas intensiones de todas las personas con quienes compartió su desnudez, e invitaba a quienes no eran nudistas a confiar en los demás. Un buen día, no recuerda cuándo, nadie se pasó de confianzudo, pero el nudismo ya no era una experiencia tan significativa para Clara; para ser precisos, ella se aburrió, por eso no volvió.

Un erizo, el de ¿Quién come a quién?, almorzó el huevo que puso un martín pescador porque tenía hambre. Buscó un buen lugar para reposar semejante banquete. Estaba solo. Llevaba un mensaje, más que de “barriga llena corazón contento”, de confianza. El erizo confiaba en las buenas intensiones del búho real y de los predadores de erizos en general, porque no son muchos, y es posible que invitara al búho a confiar en el escarabajo enterrador. Un buen día, ni Aleksandra ni Daniel Mizieliński dicen cuál, el búho real se pasó de confianzudo, lo tomó por sorpresa se tragó al erizo y, tiempo después, regurgitó las púas que no pudo digerir.

Pippa, Clara y el erizo tienen algo en común: los tres son unos ilusos. ¿Desde cuándo alguien con un poco de sentido común creería en que se puede confiar en la gente? Quién confía no come sino que es comido. Por eso nos enseñan que no es una buena idea subirse al carro de un extraño, ni desnudarse frente a un grupo de hombres de mediana edad, ni mucho menos hacer la siesta en un lugar accesible a un búho real.

Prácticamente no es buena idea hacer nada, ni confiar en nadie. El mundo entero está diseñado para conspirar en su contra o en la mía. Es mejor tener ojos en la espalda, o mejor no, porque una bacteria podría ver sus ojos en la espalda como una casa muy agradable y se instalaría ahí para multiplicarse. Un oftalmólogo le diagnosticaría conjuntivitis y le daría una incapacidad médica por cinco días, durante los cuales su jefe se dará cuenta que usted no es tan necesario como él pensaba y le notificará vía correo electrónico cuándo puede pasar por su liquidación. El panorama podría ser peor, ¿quiere que le siga contando?

2 de junio

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