¿QUIERE SER MI HÉROE?

¿Yo y mi gato?

Satoshi Kitamura

“‘Qué extraño’,

pensé, atuzándome los bigotes.

¿Bigotes!”.

Satoshi Kitamura, ¿Yo y mi gato?

 

Es tiempo de cambios, como todos los días. Sin embargo, aunque mi vida cotidiana es bastante laxa, parece conspirar para que no ocurra el gran cambio que debe suceder a más tardar el 31 de agosto.

¿Será que estoy haciendo algo para tener un gran problema el último día de este mes? Podría quedar de patitas en la calle, literalmente, si no hago nada al respecto. Pero eso parece no estar entre mis prioridades. Evasión, es la palabra que se me ocurre para explicar este fenómeno; pero como mi tema favorito no es resaltar mis defectos, voy a recurrir a Nicolás y Leonardo, los dos evasores de esta historia, para escribir sobre esto sin que usted deje de creer en mi evidente perfección.

No me he atuzado los bigotes, por eso no me he dado cuenta que ya se va a vencer mi contrato y que no he hecho nada de lo que tengo que hacer para trastearme, que entre otras cosas había planeado adelantar hoy, pero como ve… estoy escribiendo esta no-reseña. Por eso, insisto, hablemos de Nicolás y su gato Leonardo, quienes se despiertan una mañana víctimas de un cambio, casi como en La metamorfosis, para los kafkianos; o como Freaky Friday, para los que preferimos a Lindsay Lohan; mejor dicho… el asunto es que es un día de grandes cambios para Leonardo y su gato Nicolás. Sí, usted leyó bien y yo no me equivoqué, ahora el gato es Nicolás, todo porque una señora de sombrero puntiagudo “tenía la dirección equivocada”.

Volvamos a mí. ¿Usted quién cree que será esa señora de sombrero puntiagudo que tenía la dirección equivocada y me impide darle prioridad a mis prioridades? No es una pregunta retórica… por favor dígamelo: escriba un cometario a esta entrada del blog, mándeme un correo (claragiraldomejia@gmail.com), escríbame en Facebook (http://www.facebook.com/clarainesgiraldomejia) o, si es muy conciso, resuma su respuesta en ciento cuarenta caracteres para @claragm en Twitter.

¿Quiere ser mi héroe? Ayúdeme con esto. Estoy segura que sus respuestas de adulto responsable me harán llamar al pintor, reunir los recibos de servicios públicos y el paz y salvo, firmar los papeles del banco, pedir que me arreglen el calentador, programar el aseo de los dos apartamentos, citar al pintor, empacar y conseguir un camión para el trasteo… ¡en una semana! (¡Aaaaaaaaaaaaaaaahhhh!); en lugar de pasarme los días durmiendo, comiendo y jugando como si yo fuera un gato.

Pero si va a hacerlo, hágalo de verdad, no me salga con las soluciones con babitas que se le ocurren a la mamá de Nicolás o al doctor Cable. Ya lo intenté y ¡no sirven!, de verdad. Así que mientras usted se encarga de esto, yo me iré a recoger mi nuevo disfraz de coneja. Gracias.

23 de agosto

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4 comments

  1. Sir Isaac Newton · agosto 24, 2012

    Creo que aquella doncella que erró la dirección es tan descarada y seductora que no mide consecuencia algúna al acariciarte a un ensueño. Ella atrapa con ojos entreabiertos, lento parpadear y casi sin palabras. Confieso conocer sus deleites -tal vez con mayor frecuencia de lo esperado pero menor a la que mi alma desea-, al punto de verme en apuros semejantes. Se trata de Fantasía, cuyo nombre como su escencia conlleva un fantasma. No estoy seguro de saber como contenerla o limitar su influencia apropiadamente, pero intentaré aconsejarte de la mejor manera. Es de las mujeres que se espantan con una cachetada súbita. Un aterrizaje violento suele ser suficiente, como levantar el teléfono y llamar a uno de aquellos laboriosos personajes que requieres para tus mundanas prioridades. Resiste y no cuelgues hasta lograr una cita, un acuerdo o algo así. Logrado eso estarás en tierra, un paso adelante en la solución de tus apuros y, con suerte, divisando el camino por recorrer. Recuerda que incluso la blanca nieve se posa sobre el pavimento, Blancanieves puede caminar sobre él.

    • claragiraldomejia · agosto 24, 2012

      ¿Eso quiere decir, según entiendo, Sir Isaac, que lo que debo hacer es llevar a cabo una acitividad apartamentística y premiarme con una actividad señoritístística?

      • Sir Isaac Newton · agosto 24, 2012

        Ciertamente, es una manera de decirlo. Una vez lleves a cabo una labor apartamentística sabrás que es posible realizarla sin dejarla a ella. Estará sentada junto a ti, esperando, hasta acompañandote, o saldrá con la promesa de volver. Sabrás que puedes seguir caminando sobre el suelo de su mano, que a pesar de su error con la dirección puedes seguir tu vida e invitarla a tu casa, tu nueva casa, tras lograr un exitoso trastéo.

    • claragiraldomejia · agosto 24, 2012

      Sir Isaac, eres mi héroe… porque seguí tu consejo y: ya arreglé la chapa del apartamento viejo, llamé al pintor para que arregle los dos apartamentos, y como premio a mi disciplina, se arregló mágicamente el calentador… así que voy a llamar ya mismo a la inmobiliaria a sacar la citaaaaaaa 😀 Te quiero tanto.

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